lunes, 30 de julio de 2007

Quiere cumplir los 27 en otra escudería


Ron Dennis se llevó en Nurburgring uno de los mayores chascos de su carrera deportiva. Se fue al podio dispuesto a hacerse la foto con su teórico piloto estrella, a darse un abrazo con el bicampeón, al estilo de Briatore... Y se encontró una indiferencia absoluta.


El jefe de McLaren no se imaginaba que Alonso fuera a tratarle así en público. Fue una venganza fría, la respuesta del ovetense al desprecio de Mónaco, el día que su jefe desmereció el triunfo de Fernando para proteger a su pupilo Hamilton.


El asturiano festejó ayer su 26º cumpleaños (el séptimo en la F-1) rodeado de los suyos en Oviedo antes de marcharse a Budapest. Y pidió dos deseos: ganar el tercer título consecutivo y cumplir los 27 en otra escudería. En su actual equipo es un piloto infeliz.


Puede que al final no pueda marcharse y su actual contrato le ate aún un año más a Dennis, pero la estrella española está harta de luchar con la mentalidad del equipo, empeñado en aparentar igualdad frente a la prensa inglesa.


Y en olvidarse de la amenaza de Ferrari. Una equidad que sólo se refiere a la mecánica, porque a la hora de la verdad las ayudas se las lleva Lewis Hamilton. Hablamos de la vuelta extra en calificación o de la manía de basar la táctica en el sábado.


El único instante en el que el brillante debutante puede batir a su compañero. En Silverstone Fernando logró saltárselo a base de cargar más de la cuenta su coche. No tendrá el apoyo que busca de McLaren hasta que no sobrepase de lejos en el Mundial a Lewis.


Mientras tanto, los Ferrari pueden seguir su remontada, sólo truncada por un golpe de genialidad bajo la lluvia del piloto del coche número uno. Ferrari y BMW. Si pudiera liberarse de su contrato, a Alonso no le faltarían novias. Ferrari, BMW, Renault y Toyota ya le han tentado con todo lo que tienen. Los dos últimos son los candidatos menos atractivos para el español, que tiene bloqueada las renovaciones de Massa y Heidfeld. Sus equipos esperan para saber si podrían contar con el número uno liberado de su contrato.


Hasta final de año no saldremos de dudas. Pero es muy difícil que Fernando cambie de opinión sobre McLaren, que nunca reconoció que un plafón destrozó su coche en Bahrain, o que le impidió luchar hasta el final en Indianápolis. Todo dependerá, además, de si la escudería de Maranello decide apelar la decisión de la FIA en el caso de espionaje.


Y del posible resultado de la misma.Lo bueno del periplo americano es que Alonso aprendió la lección y dejó de dar pistas a su compañero los viernes. Pasó de volar en el primer día de pruebas libres a ser siempre más lento que el inglés, que ha rodado en las últimas carreras sin referencias.


En estas circunstancias pierde enteros.Ahora viene Hungría, una pista favorable para McLaren y la calificación será decisiva. Pase lo que pase en el futuro, los números del asturiano, con sólo 26 años, siguen asustando.


Tiene 18 victorias, 43 podios (uno cada 2,2 carreras) y es el octavo piloto de la historia con más puntos. Felicidades.

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